¿Podría su perro ser una herramienta educativa?

¿Cómo puedo enseñar mejor a mis hijos a compartir, a comunicarse y a ser responsables en todos sus actos? Esta es una pregunta que surgiría en la mente de la mayoría de los padres. Probablemente se preguntarán: ¿qué tiene que ver esta pregunta con tener un perro? Pues es muy sencillo.
Los niños tienen una forma sencilla de entender los elementos o seres que les rodean, una forma sencilla de responder a los factores externos. Este hecho también se puede afirmar sobre el ámbito psíquico. Se lee en todos los libros de educación: los niños siempre admirarán una figura modelo (ya sea una mamá, un papá, una hermana, un hermano) y tratarán de actuar de la misma manera que ellos. ¿Y después, cuando mi hijo empiece a descubrir las cosas por sí mismo? ¿Cómo puedo hacer que mi hijo o adolescente adopte los verdaderos valores de la responsabilidad, el altruismo, el cuidado, o la mejor manera de potenciar las habilidades comunicativas? La respuesta podría ser: Utilizaré al mejor amigo del hombre.
Me gustaría considerar que la mayoría de las familias tienen una mascota favorita, ya sea un perro, un gato, un loro, incluso serpientes y arañas. Pero en aras de este argumento (no digo que este modelo no pueda ser apropiado para otras mascotas), permítanme suponer que tengo un perro.
Considero que introducir un perro en el entorno de mi hijo (incluso en las primeras etapas de su vida) es uno de los mejores métodos de educación. Algunos padres podrían argumentar: "Mi hijo interactuará con el perro, lo llevará por la casa, etc., pero eso no es educación". Desde mi punto de vista, esta afirmación es completamente errónea.
Uno de los primeros pasos hacia la comunicación es el esfuerzo por conseguir una adecuada socialización y mejorar las habilidades lingüísticas y el nivel de interacción con la parte "alter". El niño pequeño, al interactuar con el perro, empieza a ver que es diferente al perro: observando todos estos rasgos diferentes (el aspecto físico, etc.), el niño empieza a definir su propia personalidad. Por no hablar del hecho de que se hace amigo del perro e intenta hablar con él utilizando algunas palabras. Incluso el hecho de que le ponga apodos al perro es algo muy bueno.
Beneficios del vínculo entre el perro y el niño usado como herramienta
Más adelante, cuando los niños sean capaces de entender y razonar por sí mismos, el vínculo entre el perro y el niño será una de las herramientas más poderosas. Permítanme enumerar algunos beneficios, con el uso de algunos ejemplos.
a) Responsabilidad
Para hacer una pequeña prueba, le digo a mi hijo de 9 años (Michael) que saque la basura, pero no solo, sino ayudado por mi perro, Spike. Esta es una excelente oportunidad para ver si mi hijo utilizará activamente la presencia del perro como ventaja, dándole una pequeña bolsa de basura para que la lleve al cubo. Al hacerlo, mi hijo debería aprender los primeros pasos de la responsabilidad. El logro final es reconocer que todo el mundo tiene necesidades (por supuesto, buscar los métodos para conseguir lo requerido) y ser responsable de sus propios actos.
b) Compartir
A Michael le encanta tirar unos trozos de carne de pollo bajo la mesa, durante la cena. No lo considero algo malo, aunque la mayoría de la gente argumentará que un perro necesita un horario de alimentación adecuado. Yo también estoy de acuerdo con eso (alimentos especiales para perros, una alimentación adecuada para mi perro), pero esta es una gran oportunidad para ver si mi hijo puede renunciar a algo por otra persona. Si es capaz de compartir un trozo de comida con su amigo, el perro, imagínate los beneficios más adelante, en el colegio (compartiendo un bocadillo o una manzana con otros alumnos, durante los recreos) o en cualquier otra situación.
c) Comunicación
Adopté un perro y se lo presenté a mi hijo cuando tenía 4 años. Es una de las mejores decisiones que he tomado. Michael llamaba a Spike con el apodo de "Puntitos". Era la forma en que veía al perro a esa edad (Spike tenía un pelaje blanco canela, con cuatro pequeñas manchas negras en la zona del vientre). Spike era su mejor amigo. Michael solía tirar de él con la correa, le gritaba emocionado y presentaba a Spike a otros niños con los que jugaba. Qué mejor manera de relacionarse con el mundo, de comunicarse con los demás utilizando como nexo común la presencia de un perro. Por no hablar del hecho de que Spike se acostumbró a la voz de Michael y obedeció sus "órdenes" vocales.
Los perros pueden desempeñar un papel significativo como herramientas educativas en el aula. Desde terapias asistidas por animales hasta programas de lectura y compañeros de aprendizaje, los perros ofrecen una amplia gama de beneficios emocionales, cognitivos y sociales. Al aprovechar esta conexión única entre los estudiantes y los perros, los educadores pueden mejorar la experiencia educativa y promover un aprendizaje enriquecedor. No subestime el potencial educativo de su perro: ¡podría ser una valiosa herramienta pedagógica!

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